El Estrés y la Piel. Su Relación

El Estrés y la Piel. Su Relación

El Estrés y la Piel. La Relación de la Piel con el Sistema Nervioso

En algún momento de nuestra vida, hemos preguntado al cosmetólogo o al dermatólogo cómo reacciona la piel frente al estrés. Seguramente nos ha dicho que es el órgano más extenso del cuerpo humano y funciona como un amortiguador entre el entorno y los órganos internos.

Cualquier desequilibrio que modifique la circulación sanguínea, alterará de manera casi inmediata nuestra tez, que, conectada al cerebro por miles de terminales nerviosas, refleja todas nuestras emociones.

Es especialmente sensible a los acontecimientos y a los estados de ánimo. Piense que las situaciones embarazosas puede enrojecerla y el miedo logra palidecerla.

Aún en enfermedades claramente físicas, los especialistas coinciden en que el estrés hace aflorar las afecciones dermatológicas o empeorar sus condiciones; ya sea: disminuyendo la microcirculación, reduciendo el oxígeno y los nutrientes de la piel, y/o produciendo una caída del metabolismo celular.

La piel pierde su poder de protección debido a las agresiones del entorno. Por ejemplo, los rayos U.V. y los radicales libres le provocan: deshidratación, envejecimiento prematuro, arrugas, irritaciones, hipersensibilidad, acné, entre otros males.

A fin de prevenir estas afecciones cutáneas, el estrés debe ser tratado de manera específica. Así, esteticistas y terapeutas, tienen la oportunidad de ofrecer tratamientos para aliviarlo (peelings, hidratación, limpieza profunda, etc.) atendiendo cada tipo de cutis, sus necesidades y conexiones.

Además, siempre teniendo respeto al cuerpo, se puede trabajar con masajes acompañados de aceites esenciales. Estos masajes alivian el estrés, revitalizan cuerpo y alma, mejoran la circulación, y actúan como poderosos desintoxicantes y relajantes.

Las terapias propuestas constituyen una forma muy natural de alivio; mejorando la salud de nuestra piel y de nuestro cuerpo.