Previene el Desarrollo de Cáncer Consumiendo este Alimento

Previene el Desarrollo de Cáncer Consumiendo este Alimento

Col de Bruselas. Previene el Desarrollo de Cáncer Consumiéndolo

Al parecer, el cultivo de Col de Bruselas comenzó a principio del siglo XIX en Bélgica, cerca de Bruselas. En la actualidad los principales productores son: Holanda, Francia e Inglaterra.

Los repollitos (o coles) de Bruselas son las yemas que se forman a lo largo del tronco de la Brassica Oleracea, planta perteneciente a la gran familia de las Crucíferas, dentro de la cual se encuentran: el brócoli, el repollo, el rabanito, etc.

 Los repollitos contienen índoles y folatos, compuestos que reducen el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, próstata, mamas, útero, estómago, hígado y colon.

Su rico aporte en antioxidantes ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunológico, y contribuye a prevenir enfermedades degenerativas y cardiovasculares.

Por otro lado, también podemos afirmar que también son laxantes y diuréticos.

Las crucíferas tienen una sustancia que inhibe el funcionamiento de la glándula tiroides. Pero en los repollitos, su acción se ve compensada con un alto contenido en yodo que favorece la acción tiroidea.

La combinación de las coles de Bruselas con hierbas carminativas (hinojo, comino, etc.) o una infusión digestiva después de comer, ayuda a combatir los gases que suele provocar su consumo.

Existen numerosas variedades de coles de Bruselas que atienden a su tamaño, forma, sabor, color y época de recolección.

Aunque están disponibles en el mercado el año entero, la oferta es mayor en los meses de otoño.

Al elegir los repollitos, se deben preferir los de cabeza firme, color verde intenso y hojas apretadas sin manchas amarillas o marrones. Deben ser pequeños y pesados para su tamaño, y tener la zona del tallo limpia y de color blanco.

 Guardarlos sin lavar en la heladera, dentro de una bolsa de plástico perforada. De tal manera se conservarán durante una semana.

Siempre se consumen cocidos para que resulten más digeribles, dado su elevado contenido de celulosa y compuestos de azufre.

Según el tamaño, el tiempo de cocción no debe exceder de 10 a 15 minutos. Además, como las hojas se cuecen más rápido que el centro, si se cocinan enteros, hacerles un corte en forma de cruz en la parte inferior del tallo para que el interior no quede crudo.

Poseen gusto amargo con un ligero toque dulzón. Se pueden servir en ensalada, o acompañando legumbres u otras verduras.