Saltar al contenido
Mi Medico Natural

Células Madre ¿Qué son y para qué sirven?

Células Madre

En la actualidad, los avances de la medicina y de la ciencia vienen sucediendo a pasos amplios y muchas veces es difícil de acompañar y entender en detalle cada acontecimiento. Una de las zonas de altas luces, y pronto se convertirá en rutina para muchas personas, es la terapia celular. ¿Quién hoy en día no sueña con tener una vida sana y vivir por muchos años? Así, inevitablemente, nuestro cuerpo está envejeciendo y son las células madre que se encuentran en algunos de los tejidos que son capaces de reparar lesiones e incluso curar enfermedades.

Pero al final, ¿qué son las células madre?

Las células madre son células muy especiales presentes en nuestro cuerpo que tiene la capacidad de regenerar y formar nuevos tejidos. Son células indiferenciadas que, bajo ciertos estímulos, pueden dar origen a células cardíacas, óseas, musculares, neuronales, etc. Cada vez que nuestro cuerpo sufre una lesión, son las células madre presentes en nuestro organismo que van a reparar este daño. Por esta razón, las células madre son la gran promesa para la medicina regenerativa y puede ser utilizado en el futuro para el tratamiento de enfermedades que son actualmente incurables.

¿Cuáles son los tipos de células madre?

Hoy en día es posible obtener en laboratorio células madre embrionarias, adultas y pluripotentes inducidas. Las células madre embrionarias son aquellas capaces de producir todos los 216 tipos de células del cuerpo. Sin embargo, hay muchas barreras éticas para utilizar el mismo en la investigación y tratamiento de enfermedades, ya que se obtienen a partir de embriones. Siendo así, los científicos lograron una estrategia para producir células tan potentes como las embrionarias reprogramando células de un individuo adulto.

A partir de una célula de nuestra piel, llamada de fibroblasto, ya es posible hoy hacer una célula madre muy similar a la célula madre embrionaria y ésta fue bautizada de célula madre pluripotente inducida (iPS). Finalmente, las células madre adultas son un tipo fácilmente disponible que puede ser recogido a partir de muestras que inevitablemente serían desechados, tales como la sangre y el tejido del cordón umbilical, la pulpa dental, la grasa de la liposucción, la sangre menstrual, entre otras fuentes.

Las células madre adultas, a diferencia de las iPS y las células madre embrionarias, no tienen potencial para formar todos los tejidos de nuestro cuerpo, pero el potencial terapéutico de la misma sigue siendo enorme y se ha utilizado en varios ensayos clínicos, dirigido a tratar las enfermedades, son de fácil obtención y tienen propiedades terapéuticas deseables.

¿Qué más debo saber sobre las células madre adultas?

En el individuo adulto se encuentran dos tipos principales. Las células madre hematopoyéticas, oriundas de la sangre, como el cordón umbilical, de la médula ósea y periférica. Estas células se utilizan para tratar enfermedades hematológicas (sangre), tales como leucemia, talasemia y anemia, por ejemplo. El otro tipo de células madre se llama mesenquimales y se encuentran en diversos tejidos, como el cordón umbilical, la pulpa de diente, el tejido adiposo, etc. Las células madre mesenquimales son mucho más potentes que las células madre hematopoyéticas, pues las mismas pueden originar hueso, músculo, cartílago, grasa, piel, vasos sanguíneos tejidos neurales y hasta pelo. Además, las células madre mesenquimales secretan diversas sustancias con propiedades anti-inflamatorias, anti-fibróticas y anti-oxidantes y son capaces de regular la respuesta inmunológica y prevenir la muerte de las células.

Pero cuando debo almacenar mis células madre?

Las células madre, si se dejan en nuestro cuerpo, envejecen, como cualquier otro tipo de célula de nuestro organismo. Con esto, pierden la propiedad de multiplicarse en el laboratorio y dar lugar a diferentes tejidos. Por lo tanto, lo ideal es almacenar células madre jóvenes, es decir, cuanto antes. Por lo tanto, el más recomendado es recoger a la hora del parto, a partir del cordón umbilical.

Para quien perdió esta oportunidad, todavía es posible hacer a partir de la pulpa de diente, sea durante el cambio de dentición del niño o de la extracción del diente siso. Otra alternativa interesante a utilizar es recoger el tejido adiposo, ya sea durante cualquier cirugía, cesárea, o incluso en un procedimiento cosmético como la liposucción. Es importante recordar que las células almacenadas en las empresas especializadas se congelan a -196 °C y, por lo tanto, se preservan a la edad en que se congelaron, al contrario de lo que ocurre si se dejan en nuestro cuerpo.

Por: Dr. Eder Zucconi.