Como Bajar la Fiebre en Niños.

Como Bajar la Fiebre en Niños.

Es fácil comprender que los padres se preocupen cuando sus hijos se enferman, y reaccionen pidiéndole al médico que haga desaparecer la fiebre lo más rápido posible. Esta forma de proceder está basada en la creencia popular de que la fiebre constituye una enfermedad, cuando en realidad es sólo un síntoma.

La fiebre es un arma, un mecanismo de defensa del que dispone el organismo para luchar contra la enfermedad, y como tal, resulta beneficiosa para el niño.

En la mayoría de los casos, si la temperatura es moderada (hasta 39°C) no hay que preocuparse, sobre todo si el pequeño presenta buen ánimo (habla, come y juega normalmente). Se debe recordar que los niños están formando sus defensas, por lo que son muy sensibles a cualquier tipo de microorganismo. En estos casos no es necesario aumentar la calefacción ni abrigar demasiado al infante, pues lo único que se conseguirá será elevar aún más su temperatura corporal. Lo indicado es observar cómo evoluciona, y si la fiebre persiste luego de unos días, la temperatura alcanza los 39°C, el niño se deprime, o se tiene alguna duda, se debe consultar inmediatamente al pediatra.

Importancia de la Fiebre

Cuando un organismo se encuentra enfermo, la fiebre aparece con la finalidad de incrementar la actividad de las células al máximo, aumentando las defensas orgánicas y debilitando al enemigo (al elevarse la temperatura corporal los agentes patógenos se vuelven más sensibles a las defensas orgánicas y a los remedios que han de combatirlos).

Pasteur demostró que el aumento de la temperatura interna es un factor de curación. Por lo tanto, si se suprime el proceso febril precipitadamente, no se está dando lugar a que el cuerpo desarrolle inmunidad contra la enfermedad que padece, pudiendo aparecer complicaciones o un estado enfermizo posterior.

Como Bajar la Fiebre en Niños Utilizando Tratamientos  Naturales.

Es conveniente suspender todo alimento sólido a los niños que comen y administrarles una dieta hídrica. Alimentar al niño sólo con agua mineral sin gas, malta, cascarilla, jugo de frutas maduras, jugo de verduras crudas, agua de compota y caldos vegetales. No incluir agua de cocción de cereales, caldo en cubos, leche, gaseosas, etc. La cantidad diaria de líquido que se debe dar al niño es de 150 cc por kilo de peso. Para que el líquido sea bien aceptado conviene suministrar en pequeñas cantidades (por cucharaditas), y con la temperatura adecuada.

Muchas veces la fiebre es ocasionada por intoxicación o indigestión, producto de un desorden alimenticio temporal (por ejemplo, un cumpleaños).

Hasta que desaparezca la fiebre resulta conveniente aplicar compresas abdominales derivativas renovándolas cada 30 minutos: tomar un trozo de tela de algodón y doblarlo en 4 (el pliego resultante debe cubrir todo el abdomen). Mojarlo en agua natural en verano y tibia en invierno. Exprimirlo y colocarlo sobre el abdomen y cubrir con una toalla seca (suficientemente largo como para rodear al niño).

Como la temperatura de la compresa es inferior a la corporal, se produce una vasoconstricción en el abdomen que obliga al organismo a enviar sangre a la zona para neutralizar el frío de la compresa. Esto genera que la temperatura entre la piel y la compresa aumente, los poros se dilaten y comiencen a expulsar toxinas. Por tal motivo, al renovar la compresa, la tela de algodón utilizada debe enjuagarse con agua limpia.

La compresa derivativa actúa como diurético y laxante suave, activa la digestión. También mejora la función hepática y calma el dolor de cabeza. La fiebre es una manifestación de la fuerza vital, y ayudándola por medios naturales (compresas, enemas, etc.) se favorece la recuperación del paciente.

 

Victor A. Bianco
Instructor Naturista