Algo Sencillo para Regenerar y Revitalizar tu Hígado Naturalmente

Algo Sencillo para Regenerar y Revitalizar tu Hígado Naturalmente

El Hígado se Regenera con Algo Sencillo y Natural. Remedio Casero

El hígado es el órgano central del metabolismo humano. En él se procesan las reacciones básicas relacionadas con la síntesis, transformación y eliminación de sustancias. Es el sitio donde se concentran las fuerzas vitales del organismo confiriéndole una gran capacidad regeneradora que permanece activa durante toda la vida de la persona.

Según la ciencia espiritual, el hígado es el órgano de la volición, el mediador entre la idea recibida y su realización.

Hoy día, la sociedad moderna se caracteriza por llevar a las personas a una estresante lucha por la supervivencia. Sobrecargas y tensiones nerviosas, miedos, contaminación, alimentación deficiente y desvitalizada, conflictos y otras condiciones semejantes, constituyen una continua y acentuada agresión al hígado, generando la caída del tono vital y el debilitamiento de los demás órganos, cerrando un interminable círculo vicioso de desgaste crónico.

Para colaborar con la regeneración y revitalización del hígado, se pueden aplicar regularmente sobre él, compresas preparadas con el té de ciertas flores silvestres medicinales.

Estas flores son:

  • Manzanilla (Matricaria Chamomilla): Disuelve y elimina nódulos de energía psíquica fijados en los órganos abdominales, responsables de las disfunciones intestinales, hipersensibilidad, falta de concentración, confusión y congestión mental, disturbio del sueño. También revitaliza el sistema digestivo en el área intestinal protegiéndolo de influencias negativas. Por medio del calor, alivia espasmos intestinales.

  • Marcela (Achyroclyne Satureoides): Reestructura el hígado como un todo. Disuelve y elimina núcleos de energía psíquica congestionada que se acumulan en el hígado, y son responsables de disfunciones hepáticas y biliares, deficiencias digestivas, cólicos, intolerancias alimentarias, anemia, intoxicación crónica de la sangre, debilidad general, desvitalización, apatía y depresión. También posee propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias.

  • Mentrasto (Ageratum Conysoides): Estimula los procesos intestinales de eliminación y purificación. También tonifica los demás órganos digestivos, facilitando la desintoxicación de todo el organismo.

Reunidas en porciones iguales, ejercen un poderoso efecto revitalizador. Esta composición especial es conocida con el nombre de té triflores.

Cada flor, también puede emplearse por separado para realizar compresas, o como infusión, pues todas tienen la capacidad de tonificar el hígado y el resto de los órganos digestivos. No obstante, el té triflores aplicado en forma de compresas sobre el hígado, transfiere su vigor en forma más directa.

PROCEDIMIENTO

  • PREPARACIÓN DEL TÉ

En un jarro colocar 3 cucharadas soperas de la mezcla de hierbas en 1/2 litro de agua fría. Llevar a fuego medio, y cuando rompa el hervor, retirar del fuego, tapar el jarro y dejar reposar durante 10 minutos. Colar y reservar tibio.


  • APLICACIÓN DE LA COMPRESA

Tomar un paño de algodón. Calcular el largo y el ancho requerido, el cual varía conforme a las medidas del cuerpo del paciente. Tener en cuenta que la compresa abarcara desde la región lateral derecha de la columna hasta la línea media anterior del tronco (se cubre todo el lateral derecho del cuerpo). El borde inferior del hígado se corresponde con el final de la última costilla del lado derecho.

A continuación, con el paciente sentado en la cama, embeber el paño de algodón en el té y colocarlo bien ajustado sobre la región del hígado. Enseguida, acostar a la persona decúbito ventral y envolver la zona con un paño de lana. Luego, colocar una bolsa de agua caliente sobre los paños.

La compresa debe mantenerse de 30 a 60 minutos. Aplicar en forma diaria, preferentemente después del almuerzo, durante 3 a 9 semanas.

OTRAS HIERBAS BENEFICIOSAS PARA EL HIGADO

Milenrama (Achilea millefollum), Tilo (Tilia Europea), Carqueja (Baccharis Trimera, B. Articulata).

Fuente: “Curar en Casa” de Dr. José María Campos