Fumaria. Terapéutica para el Hígado, Vesícula y Riñones

Fumaria. Terapéutica para el Hígado, Vesícula y Riñones

También conocida con los nombres vulgares de PalomiIla o Gitanilla, la Fumaria Officinalis es una hierba anual, de la familia de las Papaveráceas, que no supera el metro de altura. Su tallo es débil, hueco y ramoso, y sus hojas, de color verde amarillento, son alternas y lobuladas. Las flores son pequeñas, de color púrpura (casi negro en el ápice), y se hallan agrupadas en racimos en forma de espigas.

Esta planta es originaria del hemisferio norte, especialmente del área mediterránea y las zonas templadas de Asia y África. Su nombre científico deriva del latín fumaria (humo), debido al olor que suele desprender.

Medicinalmente, se emplean las flores y hojas de la planta. La cosecha se realiza antes de la floración completa, entre mediados de invierno y primavera.

Existe una variedad, de propiedades curativas similares, conocida como Fumaria Blanca (Fumaría Capreolata). Se diferencia de la F. Officinalis en que sus flores son blancas con terminaciones púrpura.

COMPONENTES ACTIVOS

Es muy rica en alcaloides, especialmente en protopina (también llamada fumarina). Además posee: potasio, ácidos alifáticos (cítrico, fumárico, glicólico, láctico, málico, succínico), tanino, mucílago y flavonoides.

APLICACIONES MEDICINALES

En uso interno ejerce una labor depurativa y tonificante de todo el organismo. Sus efectos son notables especialmente sobre el hígado, la vesícula biliar y los riñones. Estas propiedades se encuentran relacionadas con sus cualidades diuréticas, laxantes, hepáticas, colagogas y desintoxicantes.

Carlos Burgstaller Chirlan recomienda su empleo en forma de decocción al 30 por mil: hervir 30 g de hierba en 1 litro de agua durante 5 a 10 minutos; colar y beber 3 tazas diarias durante 10 días al mes.

También ayuda en inflamaciones intestinales, tomando 1 taza de decocción antes de acostarse durante 5 días. Además, la protopina (fumarina) que contiene le confiere propiedades antihistamínicas, antiasmáticas, antiinflamatorias y antiarrítmicas.

Un detalle curioso, pero que se debe tener muy en cuenta, es que la decocción mencionada anteriormente tiene valor depurativo y tónico si se consume 10 días al mes. Si la dosis se mantiene por más tiempo (o sea, por más de 10 días al mes), sus propiedades se invierten, reduciendo levemente la cantidad de glóbulos rojos en sangre, y por ende, ejerciendo una función hiposténica (perdida de energía corporal).

Por su cualidad emoliente, Domingo Saggese la recomienda en uso externo para combatir toda clase de enfermedades de la piel, por ejemplo: forúnculos, eccemas, llagas, úlceras, etc. Aplicar sobre la zona afectada cataplasmas hechas con la planta fresca machacada, o con paños embebidos en decocción de Fumaria.

Tradicionalmente, se la ha preconizado para combatir la caspa seborreica y la caída del cabello. Se emplea su decocción para lavar y peinar la cabellera.

En cosmética, se usa como tónico facial y para disminuir las pecas de la piel. Como preparar un tónico facial: hervir un puñado de hojas o flores de Fumaria en 1 litro de agua. Seguidamente dejar entibiar, y aplicar en forma de compresas sobre el rostro.

En la antigüedad, se salpicaba infusión de esta hierba por toda la casa una vez a la semana. Se la asociaba al elemento Tierra y se le atribulan las virtudes de atraer el dinero y exorcizar los malos espíritus.

PRECAUCIONES Y RECOMENDACIONES

Conviene ser prudente y evitar la sobredosificación. No olvidar que la Fumaria pertenece a las Papaveráceas, familia que cuenta con especies que resultan tóxicas en dosis elevadas. Un ejemplo es la Adormidera (Papaver Somniferum).

Ante cualquier duda sobre su consumo y la dosis adecuada para cada caso, se recomienda consultar a un médico o farmacéutico avezado en fitoterapia.