La Belleza Natural y la Aromaterapia

La Belleza Natural y la Aromaterapia

Aceites Esenciales para la Belleza

Durante siglos los seres humanos acudieron a los aceites esenciales para curar y embellecer su cuerpo. Rescatada del olvido, la aromaterapia se ha transformado ahora en el complemento ideal de ciertos tratamientos.

¿Cómo se la definiría exactamente?

Como una técnica de masajes específicos que se realizan con aceites esenciales disueltos en aceite vegetal.

El aceite vegetal –que debe ser neutro – se utiliza como base y nutre la piel, aportando buena cantidad de vitamina E y antioxidantes. El aceite esencial –extraído de las flores – es el que se usa para conseguir una relajación profunda y una mayor energía vital. Claro que los expertos en el tema le atribuyen muchas mas virtudes. Asegura, por ejemplo, que al inhalar el aroma de un aceite esencial puede revivirse toda una secuencia de vida pasada en apenas una fracción de segundo. Así el aceite provoca una respuesta tanto emocional como orgánica que ayuda a alcanzar la plenitud.

Sea como fuere, los efectos más notorios de los aceites dependen de sus aromas.

UNO PARA CADA CASO

Los de mirra, rosa y lavanda son rejuvenecedores; el de mejorana (yerba buena) es ideal para cutis sensible, es tranquilizante y sedante; el de la flor del limón, antiséptico, se recomienda para las pieles grasas o con acné; los de flor de naranja y mandarina revitalizan y refrescan; el de geranio resulta sedativo; de albahaca, clarifica confusiones mentales; el de manzanilla es recomendado cuando hay estrés, irritabilidad y migraña; el de bergamota contra la depresión.

Todos deben aplicarse con movimientos suaves y ascendentes. En el caso de utilizarlos en el rostro, deben colocarse de igual forma que cualquiera de las cremas de uso diario.

Para obtener mejores resultados, conviene llevar a cabo la sesión  de aromaterapia, en un ambiente tranquilo, recostándose en un lugar cómodo, con música como fondo y sin apuro.

COMO PREPARAR UN ACEITE ESENCIAL

Materiales Necesarios

Flores frescas, cartón o bandeja de mimbre, frascos de boca ancha y cierre hermético, vinagre blanco, tamiz, gasa, hojas de papel filtro (de las que se utilizan para el café) y un embudo.

Paso a Paso

  1. Cuando la flor comienza a perder su lozanía (su vigor), se separan los pétalos del cáliz.

  2. Se colocan los pétalos sobre una bandeja de mimbre o sobre cartón y se dejan secar al aire libre pero a la sombra. Cada tanto, los pétalos deben removerse para que el secado sea uniforme.

  3. Sin necesidad de medir ni pesar, se colocan los pétalos en el frasco de vidrio hasta llenarlo y luego se vierte en el mismo la cantidad de vinagre necesaria para cubrir los espacios de aire que hubiesen quedado en el recipiente.

  4. Se cierra el frasco con corcho y se lo envuelve en dos hojas de papel parafinado. Se lo deja al sol durante la mañana y la tarde, pero se lo retira durante las horas del mediodía. La operación se repite diariamente durante quince días.

  5. Una vez concluido el proceso de maceración, con mucho cuidado, se filtra con el cedazo y se conserva – en un frasco – el líquido obtenido al filtrar. Los pétalos se toman con una gasa y se exprimen sobre el líquido guardado en el frasco. Se cierra el frasco.

  6. Dejar descansar durante una noche y a la mañana siguiente, el líquido se pasa a un frasco pequeño, a través de un embudo recubierto con papel de filtro. Se repite la operación y el aceite está listo para usar.