La Compatibilidad e Incompatibilidad de los Alimentos

La Compatibilidad e Incompatibilidad de los Alimentos

Alimentos Compatibles e Incompatibles.

Se ha comprobado que existen alimentos cuya mezcla tiende a ocasionar indigestiones, fermentaciones y otros malestares. En estas comprobaciones se han basado las reglas de compatibilidad que, a pesar de no tener un respaldo científico, cumplen la finalidad práctica de simplificar las comidas y evitar ocasionales trastornos digestivos.

No debemos olvidar que la compatibilidad es una cuestión de tolerancia individual. Por lo tanto, si no hay compatibilidad entre el alimento y la persona que va a consumido, lo mas razonable es eliminarlo de la dieta. Por ejemplo, podemos dar una mezcla compatible con manteca o dar manteca sola, sin mezclar, a un enfermo del hígado, y en ambos casos se van a producir trastornos porque la manteca, sola o mezclada, es incompatible con el enfermo hepático.

Las personas enfermas, o con alguna situación particular (deportistas, embarazadas, etc.), deberían asesorarse con un especialista en nutrición.

Las personas relativamente sanas deben eligir alimentos naturales, frescos e integrales, y tener presente que cuanto más sencillas sean las preparaciones, más fáciles serán de digerir y más sanas.

Una forma práctica de evitar incompatibilidades alimenticias consiste en, por ejemplo, considerar que:

  • Las frutas frescas en general (crudas o cocidas) constituyen un excelente desayuno y merienda (solas o acompañadas con pan y miel); y estas mismas frutas, solas o mezcladas con yogur o crema de leche, se pueden consumir perfectamente como colación.

  • En almuerzo y cena, el primer plato puede ser sopa de verduras (acelga, calabaza, etc.) Luego, ensalada cruda acompañada con cereales cocidos (o con papa). Como postre, manzanas o peras, crudas o cocidas, solas o mezcladas entre sí.

  • Los caldos de verduras deberían tomarse 30 minutos antes de comer o un rato antes (lo mismo que los jugos de frutas y hortalizas) porque preparan los jugos digestivos.

ALGUNAS REGLAS DE COMPATIBILIDAD

Hortalizas feculentas y cereales: la regla consiste en no mezclar almidones diferentes, con el fin de evitar el exceso de carbohidratos en una misma comida.

Las hortalizas feculentas (papa, batata, etc.) no deben mezclarse entre sí, ni con cereales (arroz, avena, choclo, etc.) y sus derivados (harina, fideos, polenta, etc.). Las personas muy acostumbradas a las harinas pueden acompañar estas hortalizas con una cantidad pequeña de pan tostado.

Los cereales pueden mezclarse entre sí y con sus derivados.

Alimentos ricos en almidón y frutas ácidas: las frutas ácidas (limón, frutillas, tomates, etc.) no combinan bien con los alimentos ricos en almidón (hortalizas feculentas, cereales y legumbres). Por lo tanto, cuando condimente una ensalada en la que intervienen estos alimentos, no abuse del jugo de limón porque su excesiva acidez puede dificultar la acción de la ptialina de la saliva sobre los almidones.

Frutas ácidas: la regla tiende a evitar el exceso de ácidos en una misma comida. Por eso, tomate, limón, pomelo, frutilla y otras frutas ácidas son incompatibles entre si. Tampoco es conveniente consumir una sola de estas frutas en abundancia.

Frutas oleaginosas, miel y frutas dulces: la regla tiende a evitar el exceso de carbohidratos (frutas dulces y golosinas) y grasas (frutas oleaginosas) en una misma comida.

Las frutas oleaginosas (nueces, almendras, etc.) combinan bien con las hortalizas feculentas, los cereales y sus derivados, las verduras crudas o cocidas, y las frutas ácidas. Pero son incompatibles con las frutas dulces (bananas, higos, uvas, etc.), las frutas desecadas (pasas, orejones, etc.), mermeladas y toda clase de dulces en general.

La miel, las frutas dulces y las desecadas, y los dulces en general son compatibles con las hortalizas feculentas y con los cereales y sus derivados.

Las bananas están dentro de los alimentos compatibles con las frutas frescas y las desecadas, y con productos lácteos. Mientras que las manzanas combinan bien con toda clase de alimentos en general.

Excepto las manzanas y las peras, las demás frutas (melón, naranja, uva, ciruela, etc.) no son aconsejables como postre porque contienen mucha agua, ácidos y azúcares concentrados que pueden perturbar la digestión, especialmente en las personas delicadas del estómago.

Alimentos concentrados: la regla indica que la mezcla de alimentos concentrados en una misma comida supone un exceso de proteínas y grasas que entorpece el proceso digestivo.

Se considera alimento concentrado a aquellos ricos en proteínas y grasas: lácteos, margarina, huevo, frutas oleaginosas y legumbres. Estos no son alimentos compatibles entre sí, y tampoco es conveniente consumir uno solo de ellos en abundancia.

Los huevos enteros y la yema resultan incompatibles con las personas que padecen de obesidad, hipertensión, vesícula perezosa, etc.

La leche y el yogur combinan bien con miel, manzana, banana pera, hortalizas feculentas y cereales.

El queso debe usarse como condimento y no como alimento, y siempre en la menor cantidad posible.

La crema de leche combina bien con todos los alimentos, excepto los ricos en grasas. Estos pueden ser: frutas oleaginosas, yema de huevo, queso, palta, etc. Sola o mezclada, está contraindicada para los hepáticos.

INCOMPATIBILIDADES TOLERABLES

No hay que obsesionarse con el seguimiento de estas reglas. Pequeñas cantidades de alimentos incompatibles pueden tolerarse, siempre que sea en beneficio del sabor y de una mejor aceptación de la comida (pues el factor psicológico es muy importante en el éxito de cualquier régimen de alimentación, tanto para sanos como para enfermos).

Victor A. Bianco

Instructor Naturista