Romero. Aromática y Saludable

Romero. Aromática y Saludable

El Romero (Rosmarímis officinalis) es un arbusto leñoso y perenne, perteneciente a la familia de las Labiadas. Aunque es oriundo de Europa meridional y Turquía, con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los condimentos más comunes de la cocina mundial, debido a su sabor picante y a su aroma intenso.

Propiedades de la Planta de Romero

Es un poderoso antioxidante y antiséptico. Por este motivo se lo emplea, desde tiempos remotos, no sólo para saborizar los alimentos, sino también para evitar su descomposición.

Es antiespasmódico, digestivo, colagogo, carminativo y antihelmíntico. Además, favorece el funcionamiento del hígado.

Tonifica y estimula el sistema nervioso. Pero a la vez, debido a su contenido en calcio, actúa como sedante suave.

Beneficia al corazón y activa la circulación sanguínea. De ahí que se lo considere una especia afrodisíaca para ambos sexos.

Si bien los expertos sostienen que no ofrece peligro usado como condimento; también mencionan que, en dosis elevadas, el romero se encuentra contraindicado para hipertensos y embarazadas.

En el Mercado

Se comercializa fresco (atados de ramas) o seco (hojas enteras o molidas).

Las hojas de romero se parecen a las pequeñas agujas de los pinos. Recién recolectadas, son verdes por el haz y blanquecinas por el envés. Al secarse, cambian su color a marrón oscuro.

En la Cocina

Los chefs recomiendan tener una planta de romero en el jardín para poder usarlo fresco, y aprovechar al máximo su aroma, sabor y propiedades saludables.

Si no se dispone de la planta, pero se han conseguido unas ramas frescas, las mismas pueden secarse colgándolas a la sombra, en un lugar seco y aireado. Luego, se separan las hojas y se las almacena dentro de un recipiente en un sitio fresco, oscuro y sin humedad.

Ya sea fresco o seco, esta hierba debe usarse con mucha moderación, pues su sabor se caracteriza por ser fuerte y penetrante.

Puede emplearse para condimentar una gran variedad de alimentos: quesos, legumbres, verduras, panes, etc. También aceites, vinagres y licores.

Combina bien con el ajo, el tomate y el aceite de oliva.