La Frutilla en la Salud

La Frutilla en la Salud

Todas las frutillas descienden de tres especies principales: la fresa europea (Fragaria yesca), la fresa de Virginia (Fragaria virginiana; nativa de norteamerica) y la frutilla chilena (Fragaria chiloensis). Cada variedad se distingue por el perfume, la jugosidad, el grado de acidez, etc.

Si bien frutilla y fresa suelen tomarse como sinónimos, se diferencian principalmente en su tamaño. La fresa tiene alrededor de 1 cm de largo, mientras que la frutilla es mucho mayor. Ambas son consideradas frutos, pero en realidad, son sólo el receptáculo floral, carnoso, abultado y jugoso, en el que se insertan pequeños aquenios (que son los auténticos frutos) que vulgarmente son llamados “semillas”.

PROPIEDADES SALUDABLES

La frutilla no sólo es apreciada por su agradable sabor sino también por ser refrescante, aperitiva, nutritiva, de fácil digestión, diurética, depurativa y laxante. Además favorece las defensas naturales, tonifica el sistema nervioso y las glándulas endocrinas. También tiene un efecto favorable sobre ciertos problemas de salud.

Por su contenido en hierro y calcio, se recomienda su consumo a personas anémicas. Por su riqueza en fósforo se aconseja a los enfermos de los nervios, estudiantes y trabajadores intelectuales.

Resulta interesante destacar que la frutilla es una de las frutas más ricas en vitamina C. Su aporte es de 88,5 mg cada 100 g de fruta, el cual es considerablemente más alto que el del limón (62 mg), la naranja (66,4 mg) y el pomelo (49 mg). Esta cualidad la torna valiosa a la hora de prevenir y corregir la carencia de vitamina C (la cual se manifiesta en forma de hemorragias, fatiga, resfríos y catarros rebeldes, etc.). Frecuentemente se observa comenzando la primavera, debido a la falta de consumo de ensaladas y frutas crudas en invierno.

Su bajo contenido en hidratos de carbono y azúcar, la hace un alimento apto para diabéticos y obesos. Esto, sin dudas, siempre que no se abuse de su consumo.

Por su acción diurética, favorece a quienes padecen enfermedades renales, retención de líquidos, etc. Además, posee un suave efecto laxante que beneficia especialmente a los niños estreñidos.

Otro punto interesante es la difusión que ha tenido la frutilla como remedio para tratar la gota, artritis y demás enfermedades provocadas por el exceso de ácido úrico. Se afirma que, debido a su aporte en ácido salicílico, la frutilla es capaz de disolver los uratos (sales de ácido úrico) que se forman alrededor de las articulaciones de los enfermos acidificados, para luego eliminarlos a través de la orina gracias a su acción diurética. Es preciso tener en cuenta que las frutillas, por si solas, no pueden curar definitivamente estas enfermedades especialmente si no se suprime la causa del trastorno una alimentación acidificante rica en carnes de todas clases, vísceras, embutidos, quesos, huevos, bebidas alcohólicas, café, etc.

CÓMO CONVIENE CONSUMIR LA FRUTILLA

Cuando ha madurado naturalmente en la planta, la frutilla ostenta un hermoso color rojo escarlata, despide un delicado aroma y es de sabor exquisito. Lo que muchos ignoran que todos estos factores organo-lépticos contribuyen a que su digestión sea más fácil, pues estimulan la secreción de jugos digestivos.

El sabor de la frutilla madura es dulce y ligeramente ácido, debido a que la mayor parte de los ácidos se han transformado en azúcar de frutas. En cambio, si aún le falta madurar o lo ha hecho fuera de la planta, su sabor es ácido, y generalmente se le agrega azúcar para poder comerla. Esta práctica, en realidad, no es buena pague contribuye a aumentar su acidez.

Como por motivos comerciales esta fruta frecuentemente es cosechada bastante tiempo antes de su maduración, es recomendable no consumir aquellos ejemplares que tengan una extremidad blanca. Esto indica que aún no han completado su maduración.

La frutilla crece a ras del suelo y puede tener residuos de insecticidas y otros productos químicos. Por lo tanto, conviene lavarla cuidadosamente bajo el chorro de la canilla. Si se desea una limpieza más profunda, puede remojarse previamente en agua salada o en agua bicarbonatada (1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio en 1 litro de agua) durante 15 a 20 minutos.

Las frutillas pueden consumirse solas o mezcladas con otras frutas. También entre comidas, antes de comer, en el desayuno o en la merienda. Nunca deben comerse como postre, pueden perturbar la digestión con sus ácidos, especialmente si se les agrega crema o azúcar.

En general se toleran mejor sí se mezclan con yogur (en lugar de crema) debido a su menor contenido en grasas.

Para evitar su descomposición, que se produce con mucha facilidad, conviene manipularlas poco. Debe guardarlas en la heladera y lavarlas justo antes de consumirlas. Esto ayudará a que se conserven.

  • Combina bien. con las frutas dulces frescas y desecadas (banana, higo, uva, dátil, etc.); las frutas subácidas (manzana, pera, durazno, ciruela, mandarina, naranja, etc.); los cereales y sus derivados (harinas, pan, tortas, etc.); la miel y el yogur.

  • No combina bien. con el azúcar y los edulcorantes; las frutas ácidas (limón, pomelo, tomate, etc.); la leche; la crema; la manteca; la margarina; las frutas oleaginosas (nuez, almendra, maní, etc.) y otros alimentos grasos.

CONTRAINDICACIONES

Su consumo no conviene a personas que padecen de acidez o úlceras (de estómago o duodeno). Tampoco quienes tengan digestión lenta y laboriosa, insuficiencia hepática, urticaria y otras manifestaciones alérgicas en la piel, etc.

Como en todos los casos, es preciso individualizar quién va a consumir el alimento para determinar cuál es la dosis más conveniente, según su cuadro clínico personal.

TRASTORNOS PROVOCADOS POR EL CONSUMO DE FRUTILLAS

Muchos de los trastornos digestivos, urticaria, etc. atribuidos a las frutillas, se deben a que se consumen en exceso. También antes de llegar a su madurez, con el agregado de azúcar o crema, o como postre de comidas abundantes, ricas en proteínas animales, grasas, etc.

Para estar seguro de que es esta fruta la que provoca dichos trastornos, lo indicado sería comer una tacita de frutillas como único alimento. Se recomienda hacerlo en el desayuno o la merienda, por ejemplo, y luego esperar de 3 a 4 horas antes de ingerir cualquier otro tipo de comida o bebida (excepto agua). Si los trastornos aparecen, se puede hablar de una alergia o intolerancia a la frutilla, y por lo tanto, habrá que abstenerse de consumirla. Ante cualquier duda, es recomendable consultar a un médico alergista.

Fuente: ‘El valor nutritivo y curativo de las Frutas” de Víctor A. Bianco

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