Una Fruta para Sanos y Enfermos. La Pera, Muy Saludable.

Una Fruta para Sanos y Enfermos. La Pera, Muy Saludable.

Propiedades de la Pera. Una Beneficiosa Fruta para Sanos y Enfermos

La pera es el fruto del peral, árbol cuyo nombre científico es Pírus Communis. Por sus propiedades nutricional y su sabor agradable se utiliza mucho en nuestra alimentación. Puede consumirse cruda, cocida o desecada (orejones).

La pulpa es generalmente de color blanco y acuosa, aunque también puede ser crujiente y más o menos granulosa. La cáscara es delgada y de color verde, amarillo o rojo, según la variedad.

PROPIEDADES DE LA PERA

La pera es una fruta adecuada para sanos y enfermos. Tiene propiedades preventivas y curativas. Es refrescante, nutritiva, desintoxicante, diurética, depurativa, laxante, uricolítica (disuelve el ácido úrico), antipútrida, remineralizante y estomacal.

Más de un 80% de esta fruta es agua fisiológica (el agua más pura que podemos imaginar, cargada de vitaminas, minerales encimas y otros elementos vitales), que refresca y calma la sed en los días calurosos de verano y contribuye a que la sangre sea más pura y fluida.

La pera ocupa, en la alimentación humana, un lugar próximo al de la manzana. Ambas comparten la característica de ser perfectamente digeridas en aproximadamente 2 horas. A diferencia de las demás frutas, no perturban la digestión, por lo que son las dos únicas que se recomiendan comer como postre.

La digestibilidad óptima de la pera se debe a que estimula la secreción de saliva y jugo gástrico.

Las propiedades de la pera, favorecen a personas que padecen problemas digestivos, delicadas del estómago, dispépticas, propensas a las flatulencias, con úlceras de estómago o duodeno, y en general, a todas aquellas que tienen disminuida su capacidad digestiva y requieren alimentos de fácil asimilación para que su aparato digestivo pueda descansar, reponerse y normalizar sus funciones.

Las peras de buena calidad (en especial las peras Williams o “de agua”), bien maduras, dulces, crudas, sin piel y sin semillas, son de fácil digestión. Pero cocidas (asadas o en compota) son aún más fácil de digerir, pues la cocción equivale a una predigestión. Los trastornos digestivos (dolor estomacal, diarrea, etc.) atribuidos a su consumo se deben, en la mayoría de los casos, a que se la come inmadura, con cáscara o en exceso, o a que no se la mastica lo suficiente.

La pera beneficia a quienes padecen astenia física e intelectual, diabetes, tuberculosis, y también a embarazadas y mujeres que amamantan.

Por su aporte de hierro es buena para los anémicos, pues favorece la formación de glóbulos rojos. Además, debido a su escaso contenido en hidratos de carbono, su consumo moderado es recomendable para los diabéticos (hasta 3 unidades diarias).

Por su acción diurética natural, facilita la función depurativa de los riñones (aumenta la secreción de abundante orina, a través de la cual se elimina gran cantidad de tóxicos y venenos). Por este motivo se indica su consumo cuando hay nefritis, arenillas, cálculos y otras enfermedades renales.

Los niños pueden comerla pelada y sin semillas, cruda y rallada o hervida y reducida a puré, Contribuye al desarrollo normal de los pequeños porque contiene calcio, mineral imprescindible para la formación de huesos y dientes.

LA ALCALINIDAD DE LA PERA

Los minerales alcalinos de esta fruta (principalmente: potasio, sodio, calcio y magnesio) disuelven y eliminan los residuos ácidos acumulados en el organismo (especialmente el ácido úrico). De esta manera, ayuda a alcalinizar los humores del organismo (sobre todo: la sangre y la orina).

Por este motivo se recomienda su consumo a quienes sufren: enfermedades reumáticas, lumbalgia, gota, etc.

LA PERA Y EL ESTREÑIMIENTO

La pulpa de la pera contiene hemicelulosa (hidrato de carbono semejante a la celulosa, pero más soluble y fácil de digerir), que estimula los movimientos peristálticos del intestino favoreciendo la evacuación normal.

En el tratamiento del estreñimiento crónico, la pera es superior a los laxantes químicos. La pera no irrita el intestino y aporta suficiente fibra vegetal. Se aconseja, junto con un régimen adecuado, comer hasta 5 peras por día: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena.

La pera combina bien con cualquier alimento, y la hemicelulosa que contiene (al igual que la celulosa que poseen las hortalizas y verduras) favorece la flora intestinal fermentativa al servir de alimento a las bacterias coli benéficas, que crecen y se multiplican expulsando a las bacterias putrefactivas patogénicas.

CUIDADOS

Las personas con diarrea o disentería no deben comer pera.

En los pacientes vagotónicos (con hiperfunción del nervio vago) puede observarse que, cuando comen peras u otras frutas (uvas, bananas, naranjas, etc.), sobre todo en ayunas, se produce un exceso de secreción de jugo gástrico que provoca acidez y otras molestias estomacales. Esto puede corregirse consumiendo una zanahoria cruda, la cual neutraliza el exceso de acidez con su jugo alcalino.

Estos síntomas no aparecen si las frutas se comen entre comidas o antes de comer, y en cantidad moderada (hasta 2 unidades).

En personas de digestión rápida o con tendencia a la diarrea, debe adecuarse la cantidad observando la tolerancia personal.

TÉ DE PERA

Se prepara de la siguiente manera: pelar una pera, quitártelas semillas, cortarla en trocitos y dejarla hervir en 1 y% taza de agua durante 15 minutos. Colar y beber. Se puede endulzar con miel.

Puede tomarse a cualquier hora: en ayunas, antes y después de las comidas o entre ellas; tibio, caliente o frío (como bebida refrescante).

Esta tisana contiene las enzimas de la pera, las cuales favorecen el proceso digestivo. Por eso, resulta buena para los enfermos del estómago en general, especialmente para los dispépticos.

TÉ DE HOJAS DE PERAL

Se prepara haciendo hervir de 9 a 12 hojas de peral (previamente lavadas y cortadas en trozos) en 1 taza de agua durante 3 minutos, Colar y beber 30 minutos antes o después de las comidas.

Esta tisana favorece la digestión, es diurética y depurativa. Se la recomienda en caso de inflamación de vejiga urinaria, arenilla, cálculos renales y otras afecciones de las vías urinarias. Quita el mal olor de la orina, la aclara y la alcaliniza.

DIETA DESINTOXICANTE DE PERAS

Esta dieta es aconsejable para los obesos, pues no sólo permite adelgazar sino que, además, ayuda a depurar el organismo gracias a las propiedades de la pera. También a normalizar la función intestinal, y aporta vitaminas y minerales. Es benéfica para hipertensos, pacientes con niveles altos de colesterol o ácido úrico, enfermos del estómago y los intestinos, de las vías respiratorias, del hígado, de los riñones, etc. Pero no conviene que la realicen personas desnutridas o con tendencia a la diarrea.

Consiste en consumir de 1 a 2 kg de pera por día como único alimento, sin piel y sin semillas. Deben elegirse los ejemplares maduros, y si es posible, de la variedad Williams. Según el grado de tolerancia pueden comerse crudas, ralladas, en puré, asadas o en compota.

Se recomienda una buena masticación y repartir la cantidad diaria total recomendada en 5 comidas. De la siguiente manera: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena.

Esta dieta puede hacerse durante 1 ó 2 días por semana, seguidos o alternados.

Puede acompañarse con: té de pera o de hierbas medicinales, malta, cascarilla, caldo de verduras.

Sin dudas las Propiedades de la Pera, poseen un sin número de Beneficios Saludables

Fuente: ‘El valor nutritivo y curativo de las frutas” de V. Bianco