La Depresión. Síntomas, como Prevenirla, Tratamiento.

La Depresión. Síntomas, como Prevenirla, Tratamiento.

Cuales son los Síntomas de la Depresión?

La depresión en si misma implica un estado de desvitalización del sistema nervioso y de todo el organismo en general.

Quienes padecen depresión, se sienten tristes, débiles, abrumados, apáticos, desganados, con falta de motivación, ansiosos, inútiles; son descreídos, escépticos, pesimistas; padecen insomnio, e incluso pueden tener ideas de suicidio, o haberlo intentado.

Por que la Depresión es Tan Común en la Epoca que Vivimos?

Las causas son diversas e iremos enunciándolas sin considerar que algunas sean más importantes que otras. Su acción en conjunto es lo que da origen al problema.

En lo que respecta a la alimentación, no hay duda que ésta ha cambiado en las últimas 5 décadas, generándose una artificialidad en la misma. Esto llega hoy día, al extremo de los “alimentos” transgénicos. Esto ha dado como resultado un tipo de alimentación desvitalizante, desnaturalizada y carente de los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de todos los órganos y, en este caso particular, del sistema nervioso. Actualmente, la dieta tipo tiene una carencia importante de vitaminas del grupo B y ácido fólico. Estas sustancias encargadas de regular el accionar del sistema nervioso; así como de ciertos minerales: hierro, calcio, zinc, magnesio, importantes para evitar la depresión.

La presencia de vitamina B es necesaria para que se produzcan diversas reacciones metabólicas cruciales. Estas permiten la liberación de hormonas y otras sustancias neurotransmisoras, como la serotonina, indispensables para el buen funcionamiento del cerebro. Su carencia genera estados depresivos.

Por otro lado, a través de investigaciones científicas, se ha comprobado el daño que genera en el sistema nervioso central el consumo excesivo de comida fast food, edulcorantes artificiales (aspartame, ciclamato, etc.), grasas hidrogenadas, excitantes como: azúcar refinada, té, café, mate, alcohol, tabaco, bebidas cola, etc.

Los factores ambientales ejercen una influencia muy importante con relación a los síntomas de depresión. Los llamados “químicos del siglo XX”, como los formaldehídos que se encuentran en productos de limpieza, cosméticos, pinturas, pegamentos de alfombra, tejidos, acrílicos, poliéster, solventes, entre otros; actúan alterando el sistema nervioso.

La vida sedentaria es otro motivo de depresión. La falta de flexibilidad muscular habla de una inflexibilidad mental, la falta de tonicidad muscular expresa una falta de fortaleza interna. La dureza del cuerpo es también la dureza de la mente, mientras que la apertura del cuerpo es la apertura de la mente. Una mente cerrada termina siendo oscura, oprimida (significado etimológico del término depresión).

Cada vez somos más los seres humanos que vivimos en este planeta; las diferencias sociales son también mayores, al punto que el 15% de la humanidad recibe el 85% de la riqueza. El hambre y la desnutrición no nos son ajenas, y como lo que a cada uno le pasa lo siente el mundo y viceversa, la inseguridad y la desdicha de los que viven en Somalia también la sentimos cada uno de nosotros; somos producto del inconsciente colectivo.

La depresión está muy relacionada con la frustración, y ésta se da a partir de una vida de esfuerzo y de lucha persiguiendo objetivos sin sentido en sí mismos: el último modelo de auto, ropa de última moda, el colegio más caro para los hijos, el ideal de hombre o mujer, ser reconocido y valorado por los demás…

El ser humano ya viene condicionado con una carga de dolor. Por otro lado, en la vida cotidiana se presentan situaciones dolorosas; esta realidad hace que se promuevan externamente formas de evasión y búsqueda de placer. Cada uno de nosotros da curso a alguna de todas estas variantes, con lo cual se perpetúa y acrecienta aún más el sufrimiento.

La depresión tiene que ver con el individualismo exacerbado, con estar sumamente centrado en la historia personal, muy interesado en lo que a uno le ocurre, creyendo que hay que encontrarle un sentido especial a la vida, sin entender que la única misión es saber vivir.

Al estar centrado en recibir, en esperar que lo externo cambie, inevitablemente hay frustración, ya que lo de afuera no cambia de acuerdo a los gustos y las necesidades personales, y esa frustración, nos deprime.

Hoy vivimos en una sociedad (la cual es generada por cada uno de nosotros) cuyos valores son: el eficientismo a ultranza, la competencia, el ideal de perfección, el tener bienes materiales y una buena imagen. Todo esto genera un mundo donde no reinan: el amor, la solidaridad, el respeto, la consideración, la sencillez, la humildad, y como todos necesitamos de ellos, el no encontrarlos, genera estados depresivos.

Como Podemos Prevenirla o Resolverla?

Las formas más comunes que hoy se utilizan para resolver esta enfermedad o sus síntomas son los medicamentos, como la Fluoxetina, y últimamente, el Clonazepam, que actúan sobre la corteza cerebral, adormeciendo el cerebro, quitando fortaleza y sensibilidad para generar cambios profundos, produciendo sensaciones irreales de que “todo está bien”…

Existen formas naturales de tratar esta dolencia. Pasan por la alimentación, incorporando alimentos ricos en vitaminas del grupo B, como cereales integrales, legumbres y semillas. La quinoa es de los cereales que más benefician al sistema nervioso porque que es rica en vitamina B, calcio y hierro. Estos alimentos junto con: el trigo burgol, la espinaca y el germen de trigo, que contienen ácido fólico; las semillas de calabaza que poseen zinc; las hortalizas que tienen magnesio; el hierro de las hojas verdes y las legumbres; las proteínas animales de naturaleza orgánica utilizadas con moderación; contribuyen a crear los niveles de serotonina necesarios para prevenir y curar los síntomas de depresión.

El hipéricum es una hierba medicinal que se usa como preventivo y curador de la depresión. Esta hierba se recomienda tomarla moderadamente en infusión, o en forma de tintura madre.

El yoga es una posibilidad concreta de mejorar esta condición, siempre que se trabaje conjuntamente la flexibilidad del cuerpo, lo cual genera una mente abierta y blanda, y la tonicidad muscular, que crea un estado de fortaleza interna. Los ejercicios respiratorios, en especial los que implican una respiración profunda, oxigenan y revitalizan las células cerebrales. Con estas técnicas generamos mayor irrigación sanguínea a la zona cerebral.

Además debemos mencionar la importancia fundamental del contacto con la naturaleza virgen. Esta nos impregnará de silencio, energía, pureza, belleza. También el desarrollo de una actividad creativa corporal, como pueden ser: danza, canto, jardinería, carpintería, etc. Esto nos permitirá parar el incesante parloteo mental y conectarnos más con los sentidos.

Todo lo anterior tiene un verdadero sentido en tanto y en cuanto se esté dispuesto a abordar la problemática desde una perspectiva que dé la posibilidad de comprender las raíces profundas del síntoma.

La depresión es el resultado de un gran desgaste energético debido a haber estado siempre intentando cambiar lo externo. Entonces, ¿cómo podemos resolver esto? ¿Debemos querer cambiar los síntomas (tristeza, pesimismo, etc.)?

 

Lo primero es no hacer un problema mayor del problema. Luego, entender los procesos de la mente, cuyas características son: comparar, juzgar, medir, justificar, rechazar, analizar. Que queremos decir con esto? El problema no es lo observado sino las características del observador, no es lo sentido sino las características del que siente. Se trata de entender cómo funciona la mente del ser humano y no gastar energía en entender, la depresión.

Todos estos procesos se nutren de la historia personal, con sus vivencias y condicionamientos. Por ejemplo, un hombre o una mujer de 50 años que hoy tiene dificultades económicas, al compararse, al juzgarse, al tener el condicionamiento personal de estar obligado a ser un hombre exitoso, al tener este tipo de pensamientos, de forma de funcionar, comienza a sentir estados de debilitamiento, tristeza, apatía, y cae en depresión.

Sólo podrá salir de estos síntomas comprendiendo que “ÉL ES” producto de ese pensamiento comparativo, mecánico, enraizado en su memoria, en sus circunstancias personales. Al darse cuenta de que esa manera de funcionar de su mente es la que lo lleva a la depresión o a cualquier otro conflicto, ve el peligro de esto y, naturalmente, comienza a desmecanizarse, a no comparar, a no juzgar…

Esta nueva condición de la mente genera un quantum inmenso de energía que trasmuta el estado conflictivo dando lugar a un nuevo ser humano.

Por Liliana Racauchi y José Bidart
Bol. “Las Dalias” nº 3